El sábado 28 de marzo, en gran parte del mundo se apagaron las luces, por una hora, a favor del medio ambiente. Este acto, estuvo promovido por el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) en la iniciativa ambiental conocida como “La Hora del Planeta”.
Esta loable labor concientizadora se inicio en Australia en el año 2007 contando con la participación de 2.2 millones de almas y año tras año los corazones voluntarios se fueron acoplando a la iniciativa ambiental hasta que en el 2010 se ha logrado la participación de 121 países del globo, incluido el Perú.
Pero, ¿Por qué tendría yo, un ciudadano de a pie, dejar mi casa a oscuras durante 60 minutos y privarme de las bondades de mis artefactos electrodomésticos?
Esta misma pregunta seguramente se la plantearon los oyentes de RSD, al igual que este redactor.
Una sencilla revisión de las estadísticas proporcionadas por el Ministerio de Energía y Minas basta para constatar que durante los 60 minutos que duro el apagón del año pasado por esta campaña ambiental, se logro un ahorro del 12% de la energía consumida a nivel nacional. Y si los oyentes desconectaran todos los artefactos que no están utilizando, lograrían un ahorro del 21% de la energía que cargan en su recibo.
Esto solo es un ejemplo de lo que podríamos lograr como sociedad si asumimos el compromiso ambiental que este nuestro planeta parece pedir a gritos y le otorgamos el merecido descanso que solo una gestión ambiental responsable y un desarrollo sostenible pueden proporcionarle.
Esto solo es un ejemplo de lo que podríamos lograr como sociedad si asumimos el compromiso ambiental que este nuestro planeta parece pedir a gritos y le otorgamos el merecido descanso que solo una gestión ambiental responsable y un desarrollo sostenible pueden proporcionarle.
Ya es “Hora” de entender que el cambio climático es un pulpo cuyos tentáculos ya abrazan nuestras vidas y que solo la acción decidida y conjunta en nuestros actos cotidianos podrán frenar los severos daños generados a nuestra madre tierra por la irresponsabilidad de las naciones industrializadas; aquellas que decepcionaron a la humanidad haciendo de la Cumbre de Copenhague un te de funcionarios sin ningún interés por el futuro de nuestro planeta.
En la mesa de conducción de “PLAN H” rescatamos la labor concientizadora de voces que aunque solitarias, no menos firmes, como las de la Lic. Elizabeth Rodríguez, docente de la I.E San Luis de la Paz, quien se hizo presente junto a sus alumnos en una marcha ecologista en nuevo Chimbote por las celebraciones de “La Hora del Planeta”.
En la mesa de conducción de “PLAN H” rescatamos la labor concientizadora de voces que aunque solitarias, no menos firmes, como las de la Lic. Elizabeth Rodríguez, docente de la I.E San Luis de la Paz, quien se hizo presente junto a sus alumnos en una marcha ecologista en nuevo Chimbote por las celebraciones de “La Hora del Planeta”.
Como se suele decir en el habla popular, los jóvenes también podemos “dar la hora” con nuestras iniciativas para dejar de lado nuestras irresponsables indiferencias y abrazar los caminos de un compromiso ambiental a partir de nuestras propias vidas; solidarizándonos con los 10 millones de compatriotas que no poseen acceso al agua potable, con los 5 mil niños que mueren a diario en todo el mundo por problemas de escasez de agua y contaminación o con los moradores de las zonas invadidas por casi inamovibles fabricas pesqueras “nada contaminantes”.
Por ello desde las señales de nuestro espacio juvenil apostamos por despertar conciencia en la población sobre la situación de nuestro medio ambiente local, regional y nacional; que esta “hora del planeta” no solo sea motivo de decir presente por un solo día en el calendario o solo un ocasión para que los políticos se den un baño de popularidad sino que sea una ocasión para animar a los jóvenes oyentes, motivando a apagar las luces, pero nunca nuestra voz.
JESUS GABRIEL DIESTRA

